El Manifiesto
El origen de los Gatos
Dice la leyenda que allá por el siglo XI, el Rey Alfonso VI se disponía a reconquistar 'Mayrit'.
Sus tropas observaban impotentes la muralla árabe, que se alzaba inexpugnable ante ellos. Nadie se atrevía a escalarla. Nadie, salvo un joven de quince años que, armado únicamente con su daga, emprendió el ascenso. Clavo la hoja en las juntas de las piedras una a una, trepando con la agilidad y el arrojo de un gato.
Cuando llegó a lo alto, izó el estandarte castellano sobre la torre. El ejército, atónito y enardecido, rugió su nombre. Desde ese día, el muchacho fue conocido como el Gato. Su apellido pervivió. Y con él, el apodo se extendió a todos los hijos de esta villa.
"Ese es el tesoro de Madrid: su gente, sus valientes; sus gatos."
Madrid es así
Madrid se ha hecho a sí misma, con gatos de todos los pelajes, con ese espíritu amistoso y callejero, vital y nocturno, que encuentra en la diferencia su joya; apreciando el arrojo que supone el llegar, da igual de donde.
Ese es el tesoro de Madrid: su gente, sus valientes; sus gatos. Y con ese espíritu de acogida abrimos nuestras puertas; porque todo aquel que mora en esta villa, el gallardo que la habitó, y el osado que vendrá; se ha ganado el derecho de ser GATO.
En GATO recuperamos el aperitivo castizo de toda la vida en Malasaña. Aquí podrás disfrutar de productos locales y artesanales de primera categoría. Un lugar que es tuyo, que siempre lo fue, aunque no lo supieras.